El río Magdalena tiene sed. Los habitantes de los pueblos que viven en sus orillas ven con preocupación la temporada seca generada por el fenómeno del Niño, que viene disminuyendo su caudal en distintos puntos de sus 1.500 kilómetros de recorrido. (Lea también: Declaran alerta roja por bajos niveles del Magdalena y el Cauca)
Decenas de municipios son testigos de cómo las altas temperaturas han ido agotando las aguas y, con ellas, el sustento de muchas familias. Sobre los pescadores del Huila, en el alto Magdalena, pesa la incertidumbre por el futuro de su actividad económica.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario